7 consejos para tener en cuenta al empezar a aprender una lengua extranjera

¡Arrancamos por fin! Hace muy poco empezamos el curso escolar y seguro que muchas personas han aprovechado para seguir estudiando algún idioma o, ¿por qué no? Empezar a estudiar uno nuevo. Es por ello que he recopilado una serie de consejos que creo que pueden ser útiles para aquellos que empiezan a estudiar una lengua extranjera.

Por supuesto, dichos consejos también se pueden aplicar a las personas que ya llevan estudiando otro idioma desde hace tiempo y tienen claro que les gustaría seguir aprendiéndolo, pero necesitan un pequeño empujón para seguir con la ilusión por el motivo que sea. Así que, ¡aquí los tenéis!

7 consejos para tener en cuenta al empezar a aprender una lengua extranjera

  • Empieza a pensar que TÚ eres el responsable de tu propio aprendizaje
Algo que puede no ser tan obvio como parece. Es cierto que cuando se empieza a estudiar un idioma nos sentimos algo indefensos y quizá es poco realista pedir a un principiante absoluto que empiece a mirar manuales para cursos más avanzados o busque vocabulario adicional por su cuenta. Lo que quiero dejar claro con esto es que deberíamos ir a clases (ojo, que esto lo digo desde el punto de vista de alumno) pensando que el profesor no tiene por qué darnos todos los conocimientos que deberíamos saber o que es imposible que se pueda condensar todo lo que se ha de aprender en un curso.

Está claro que aquellos que sean autodidactas o aprendan idiomas a través de herramientas en línea no necesitan este consejo, puesto que su situación les obliga a ser los únicos responsables de todo su proceso de aprendizaje.

  • Encuentra el motivo de querer aprender esa lengua y tenlo siempre en mente
Muchos empiezan a aprender una lengua con un objetivo claro (¡que sea realista o no es otro cantar!) pero parece que lo pierden en cuanto empiezan a ver que estudiar un idioma no es tan glamouroso como parece. Es cierto que es muy gratificante cuando empiezas a entender las canciones o las películas en el idioma que estás aprendiendo, pero antes de eso hay muchísimas horas de escuchar, de aprender vocabulario y de hacer ejercicios.

Si eres de los que aprende una lengua sin un motivo claro, estaría bien que pudieses dedicar un rato a buscar ese algo. Ese tiempo que invertirás no va a ser en vano y, de hecho, me atrevería a decir que 30 minutos dedicados a reflexionar sobre ello va a hacer más que una semana de clases a las que se asiste sin ningún objetivo.

  • Busca contenido que te apasione en la lengua que estás estudiando
Además de la motivación de conseguir algo grande a largo plazo, es muy importante que relacionemos lo que estudiamos aquello que nos guste. Las opciones son infinitas y, desde luego, va a ser muchísimo más productivo leer un libro que nos gusta que el que nos hayan mandado en el instituto/escuela de idiomas. Que sea obligatorio para aprobar es otra historia, pero creo que entendéis a lo que me refiero.

  • Olvídate de tópicos tipo «nunca conseguiré hablar bien porque ya soy mayor»
No es mi intención dedicar toda esta entrada a este tema, pero sí que me gustaría dejar claro que es algo que ha calado en la sociedad de una forma alarmante y que es completamente falso. Estoy harta de escuchar que los adultos ya no tienen capacidad de aprender idiomas, que si los niños son esponjas y aprenden una lengua sin esfuerzo, que si ya se nos ha pasado el arroz... Si bien es cierto que hay personas a quienes les cuesta más aprender una lengua que a otras, y quien dice idiomas dice cualquier otra actividad, me parece que hay quien lo usa como excusa (sea de forma consciente o no) para no esforzarse lo suficiente.

De hecho, este consejo nos lleva al siguiente:

  • NUNCA pienses que eres inferior o peor que una persona nativa de esa lengua, sea cual sea tu nivel
Tampoco sé exactamente cómo hemos llegado a este punto, pero parece que una persona nativa es el modelo al que debe llegar cualquier estudiante de una lengua extranjera (bueno, tampoco, porque también existe eso que se dice de que una persona jamás podrá llegar al nivel de manejo que tiene una persona nativa y otras afirmaciones conformistas). Señores, ¡nadie es menos que nadie! Además, hay muchas personas nativas que no son capaces de usar su idioma materno de forma correcta y no hay más que salir a la calle o entrar en cualquier foro de internet para darse cuenta.

Para mí, un estudiante de nivel intermedio de la nacionalidad que sea con un buen vocabulario, una buena ortografía y fluidez desde luego da mil vueltas al nativo.

  • Aprovecha cualquier oportunidad para entablar conversación (oral o escrita)
Últimamente la sociedad y los medios nos bombardean con mensajes tales como que aprender una lengua va a serte útil para conseguir un empleo etc. Y así, la única motivación de mucha gente es hablar un idioma justamente para conseguirlo. Pero creo que no debemos olvidar nunca que una lengua, más allá de una asignatura en el colegio o una traba para ascender en el trabajo, es una herramienta de comunicación gracias a la cual podemos aprender e intercambiar opiniones y emociones. Nos es útil para establecer relaciones sociales, por lo que, en lugar de preocuparnos por nuestro acento, deberíamos utilizarla para saber más sobre el mundo y las personas que nos rodean.

  • Deja de pensar que es algo extranjero y empieza a ver esa lengua como tuya propia
El consejo que engloba a todos. En el momento en el que veamos el idioma que estudiamos como nuestro, como una gran oportunidad de comunicarnos, de saber más acerca de nuestro campo de trabajo y/o temas favoritos y lo hagamos parte de nuestras vidas, será más fácil abordar el aprendizaje. Ojo que esto no quiere decir que estudiarlo será menos difícil pero, desde luego, es mucho más llevadero hacerlo así que mirándolo como un obstáculo que se interpone entre nosotros y nuestros sueños.

¿Estás de acuerdo con la lista de consejos? ¿Se te ocurre alguno más que poder darle a una persona que se acaba de poner en serio con el inglés, que ha empezado con el alemán...? 


Fuente fotografía: Blue Lunar Rose

Cómo participar en un corpus lingüístico me ha ayudado a reflexionar sobre la enseñanza de lenguas

El pasado mes de junio tuve la oportunidad de participar en un corpus lingüístico de estudiantes de japonés llevado a cabo por el NINJAL (National Institute for Japanese Language and Linguistics). ¿Qué es eso de corpus? Se trata de una recopilación de muestras de uso del idioma, nada que ver con lo religioso (al menos en este contexto, jeje). Los profesores del mencionado instituto están compilando una serie de muestras producidas por estudiantes de japonés con el objetivo de identificar determinados patrones de fallos o aquellos ámbitos del idioma que se le dan mejor a los hablantes no nativos. Esta recogida de datos es muy útil para el posterior desarrollo de materiales cuyo objetivo sea la enseñanza. De hecho, es el caso del Cambridge Learner Corpus, que tiene muy en cuenta la editorial a la hora de crear muchas de sus publicaciones.

Las dificultades que tienen los hablantes nativos de un idioma no son las mismas que aquellas que tienen los que lo aprenden como segunda lengua. Pero es que incluso en este último grupo, podremos identificar subgrupos con unas determinadas dificultades (o ventajas) a la hora de aprender otro idioma. En el caso del aprendizaje del castellano, la noción y uso de los determinantes les cuesta mucho a los estudiantes asiáticos, pero no entraña ningún problema para los norteamericanos, por ejemplo. Es por ello necesario recurrir a este tipo de investigación con el objetivo de recopilar información auténtica para producir materiales que se ajusten de verdad a las necesidades de los alumnos.

Continúo con el relato de mi experiencia: llegué al lugar en el que iban a hacernos la entrevista oral, que resultó ser de una hora y media, seguida de un test informático para evaluar nuestra gramática (cerca de otra hora). En la entrevista, la profesora me hizo una serie de preguntas personales para ver cómo me desenvolvía con el idioma, seguido de una descripción de varias imágenes y la creación de unas historias a partir de varias viñetas mudas.

Cómo participar en un corpus lingüístico me ha ayudado a reflexionar sobre la enseñanza de lenguas

Esto no sería más que una entrada para describir mi experiencia como participante en un corpus lingüístico si no fuera por lo que sufrí durante el proceso. Actualmente tengo un nivel entre A1 y A2 de japonés según el Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas, pero fue en ese momento cuando me di cuenta de lo mucho que me costaba producir de forma oral algunas tareas tan sencillas como son contar una historia a partir de viñetas o describir una imagen.

Lo que en los otros idiomas que hablo era capaz de producir sin gran dificultad, me costaba enormemente en el idioma nipón. De hecho, llegó un momento en el que no me venía a la cabeza el simple verbo "comer"... ¡y eso que lo había usado innumerables veces en clase! Por primera vez en mucho tiempo sentí que no era capaz de hablar sobre cosas de lo más sencillas, notaba que mi cerebro las producía sin problema en otros idiomas pero no podía usarlos porque, entre otras cosas, mi interlocutora desconocía las otras lenguas a las que podía cambiar para transmitir dicha información. Un sentimiento de rabia y de impotencia, un quiero pero no puedo. Curiosamente, cuando la profesora me pidió que produjese de forma escrita la historia por viñetas, no tuve tanto problema. Fue entonces cuando me vinieron todas las palabras y formas lingüísticas que yo quería recuperar durante la interacción oral.

Cómo participar en un corpus lingüístico me ha ayudado a reflexionar sobre la enseñanza de lenguas

Esta experiencia me ha hecho reflexionar sobre si los profesores de lenguas, sobre todo aquellos que enseñen en los niveles más bajos, deberíamos seguir aprendiendo lenguas durante el tiempo que dure el ejercicio de nuestra profesión. David Burgess afirma en su libro Teach like a pirate que, para crear clases satisfactorias,  los docentes deben experimentar lo mismo que sus alumnos. No podría estar más de acuerdo con él, puesto que en mi opinión solo así podremos empatizar de forma satisfactoria con ellos y responder dándoles las herramientas necesarias para poder hacer frente a momentos como los que he mencionado antes o simplemente, solidarizarnos con ellos y no perder la paciencia a la hora de explicar.

Pero tampoco deberían olvidarse de estas etapas tan básicas los estudiantes de idiomas que ya tengan un nivel avanzado. Muchas veces (y es algo que nos pasa especialmente a los españoles) es motivo de sorna que una persona esté intentando acertar con la pronunciación de una palabra extranjera o imitar el ritmo de la lengua. Se suma a la dificultad que entraña producir una frase el hecho de que el hablante se vaya a sentir ridiculizado y coja miedo a la producción. Además, ¿por qué dar la espalda al proceso de aprendizaje que ha tenido que seguir cualquiera que estudia una lengua? Antes de dominar un idioma se ha de cometer innumerables fallos. Y ser nativo no es ninguna excusa, porque tampoco deberíamos de olvidar que muchas veces hemos metido la pata hasta con nuestra primera lengua ;)

 ¿Recuerdas momentos de pánico en los que no podías producir lo que querías? ¿Te has llegado a ver rechazado por el grupo que sí podía comunicarse?

 Y por último, ¿crees que los profesores de idiomas deberían aprender otras lenguas para poder sentir lo mismo que sus alumnos durante el proceso de aprendizaje y así guiarles mejor?

Fuentes de las fotografías: Jorge in BrazilAli Husain.

Similitudes entre ponerse en forma y aprender una lengua extranjera

Hace ya algo más de un mes que decidí empezar a ir al gimnasio con asiduidad y poco a poco parece que voy consiguiendo mis objetivos. Soy consciente de que perder peso, tonificar el cuerpo o conseguir muscularse (por cierto, algo que solo pueden hacer de forma natural los hombres) son tareas que requieren de mucho esfuerzo y sacrificio y no todo el mundo está dispuesto a asumirlo. Es por eso que hacer ejercicio está en los propósitos de año nuevo de mucha gente... ¡pero es que con el aprendizaje de una lengua extranjera pasa igual!



De hecho, cuanto más lo pienso, más paralelismos encuentro en las dos actividades. Como he mencionado antes, ambas requieren de constancia y ganas (de ahí el porqué no todo el mundo lo consigue). Sin embargo, una vez que se da el paso y se establecen objetivos claros, como afirma Pablo Muñoz en su blog, no debería de ser tan difícil. Si queremos aprender francés desde cero, por ejemplo, podríamos establecernos como objetivo  «conseguir el nivel A1 (inicial) de francés en seis meses», aunque nuestra meta final sea obtener un nivel mucho más alto. Sin prisa pero sin pausa, ya que tampoco vamos a conseguir un cuerpo de infarto con solo tres días que vayamos al gimnasio, ¿o sí? ;)

Una vez establecidos nuestros objetivos, el siguiente paso es decidir si lo haremos mediante un instructor o por nuestra cuenta (esta última, en ambos casos, es solo para los que que más fuerza de voluntad tienen). En cualquier caso, mejor contar con una persona cualificada que te ayude a alcanzar tus metas. Porque sí, Fulanito el que está cachas o tu prima que sacaba todo dieces en francés en el instituto no son igual que tú. Por tanto, lo que ellos hacen puede no valerte a ti (o no estar adecuado a tus necesidades específicas). Quizá a tu prima no le cuesta nada memorizar estructuras gramaticales para aprobar sus exámenes, pero tú lo que necesitas es hablar con fluidez...

Algo que también nos gusta mucho es compararnos con los demás (aunque esto sucede en casi cualquier aspecto de la vida, me atrevería a decir). No sé vosotros, pero cuando voy al gimnasio y hay alguna persona cerca, miro el nivel que ha establecido en la máquina y me entra un poco de envidia, e incluso siento ganas de hacer lo mismo... pero luego pienso fríamente y me doy cuenta de que ellos antes de llegar hasta allí han recorrido un largo camino. Siguiendo el ejemplo anterior, puede que veas que gracias a esa academia en la que está Menganita, ha mejorado su francés en muy poco tiempo. Pero, como he mencionado antes, lo que a ella le resulta puede que no funcione en tu caso. Quizá no es que la academia te esté estafando, sino que tú necesitas más tiempo para conseguir lo mismo.


Y por último, pero no menos importante, el caso de las dietas milagro, presentes en los dos ámbitos. Muchas personas recurren a ellas en vez de ponerse en forma de una forma segura y eficaz para tratar de conseguirlo en dos días (a veces, esta expresión es hasta literal) pero... ¿verdaderamente funcionan? Los expertos afirman mil y una veces que entrañan un riesgo importante para la salud. Aunque no tan peligrosos, en el mundo del aprendizaje de lenguas extranjeras también tenemos, pero en lugar de «dieta de la piña» se denominan «aprende inglés en una semana»«habla chino como un nativo en ocho meses»... Estos comúnmente llamados métodos suelen consistir en memorizar palabras como un loco sin interiorizar estructuras ni patrones a la hora de hablar y creer que eso es hablar otra lengua, exactamente igual que ese tipo de dietas que consiguen que pierdas muchísimo peso a costa de eliminar nutrientes...

Y es que aprender idiomas e ir al gimnasio no difieren tanto. Ambas desarrollan nuestro ser (mente y cuerpo) y son necesarias por igual. ¿No afirmaban los griegos «Mens sana in corpore sano»? Pues eso ;)

¿Estudias idiomas y haces ejercicio a partes iguales? ¿Se te ocurre alguna similitud más para completar la entrada?

Fuente de las fotografías: Gary Moore y Rocket Fuel

¿Eres estudiante? ¡Asiste a eventos relacionados con tu sector!

Algo que nos dicen siempre a aquellos que empezamos una carrera es que nos empapemos de todas las experiencias que podamos y que intentemos que nuestra vida universitaria vaya más allá del estudio. Fiestas y viajes están muy bien pero, ya que se supone que estamos estudiando lo que más nos gusta, ¿por qué no animarnos a asistir a conferencias o jornadas en las que, además de poder tomar parte en charlas muy interesantes sobre el tema que te apasiona, puedes conocer a gente importante en tu futuro sector (¡o incluso hacer nuevos amigos!)?

Ya seas un friki de la lingüística y de la traducción o un amante de la literatura, estoy segura de que vas a encontrar muchísimos saraos muy interesantes. Hay eventos para dar y tomar, solo es necesario que investigues un poco y te animes a acudir a los que más te llamen la atención.

En el taller impartido por Mª Carmen Fonseca-Mora sobre el uso de la música
para desarrollar la literacidad

De hecho, el primero al que fui lo conocí a través de Twitter: la XXIII edición del seminario "Aula de Español" de la Universidad Nebrija. Como por aquella época estaba haciendo un curso de profesores de español y tenía muchísimas inquietudes sobre el tema (¡y las sigo teniendo!), me animé a asistir. ¿El resultado? Me lo pasé genial, aprendí muchísimo y conocí a profesionales verdaderamente enamorados de su trabajo.

Por cierto, que no vivas en la ciudad en la que tienen lugar dichos eventos no es excusa para no asistir. Es más, hasta puedes aprovechar para conocer nuevos lugares que, de otra manera, no habrías tenido la ocasión de descubrir. Es lo que pensé cuando me enteré de las jornadas organizadas por ELE de Leyre en Zaragoza el pasado 7 de febrero. A pesar de que intenté buscar compañía, dichas conversaciones no dieron fruto... pero como a mí me apetecía mucho asistir, me armé de valor y decidí que iría yo solita. Fue además la primera vez que intenté tuitear el evento bajo la etiqueta #ELEmotivación (con el consiguiente consumo de la batería del móvil). De todas maneras, si queréis leer un verdadero resumen de las jornadas, os invito a leer uno muchísimo mejor del que yo pudiera hacer en el blog de María Méndez Santos, una de las asistentes al evento y que tuve el placer de desvirtualizar.

En Zaragoza también tuve la oportunidad de conocer a gente maravillosa, como la organizadora, Leyre Alejaldre (una mujer empeñada en llevar la enseñanza de ELE a todos los lugares del mundo, ¡casi nada!), la ya citada María Méndez, las ponentes Ana María Gil, Amparo Díaz y Arancha Ramos, la también asistente Alba Goel (¡no me quedé con tu verdadero apellido!)... Y muchas más personas que no menciono aquí porque seguro que me dejaría a alguien, pero con las que tuve la delicia de pasar un fin de semana inolvidable.

Además, no hace falta decir que asistir a este tipo de eventos te permite diferenciarte del resto. Quizá no tengas mucha experiencia de la que puedas presumir en el currículum (sobre todo si eres recién licenciado o graduado), pero el mero hecho de asistir con cierta regularidad a eventos relacionados con lo que estudias puede marcar la diferencia a la hora de enfrentarnos al mercado laboral.


En definitiva: algo que creo que todos los universitarios que vayan a finalizar sus estudios deberían hacer más pronto que tarde. Además de para conocer a gente del sector, nos puede venir muy bien para asegurarnos de que es realmente a lo que nos queremos dedicar, tener la posibilidad de hablar con personas que se dedican a ello, posibles salidas profesionales o simplemente intercambiar pensamientos. He de decir que asistiendo a estos dos eventos, me sentí verdaderamente orgullosa y feliz de querer pertenecer al gremio y de conocer a tanta gente que compartía mi misma pasión.

Y por último, una confesión: ¡esto de visitar saraos engancha! Este mismo fin de semana asistiré a la segunda edición de Lenguando, una jornada para profesionales de la lengua, donde espero tener la oportunidad de conocer a muchos (futuros) compañeros de profesión y de aprender en los numerosos talleres que tendrán lugar allí. Y qué decir: si tú también vas a estar y me ves, ¡no seas tímido y saluda! ;)

¿Te he convencido para asistir a alguna jornada, congreso... relacionado con tu sector? ¿Ya estás pensando hacerlo? ¿Estás tú también «enganchado» a ellos?

Por qué el doblaje es culpable de que no sepas idiomas y cómo puedes remediarlo

Este es un post invitado de Cecilia Hernández (periodista).

Me pide Estefanía que escriba este artículo sobre el aprendizaje del inglés precisamente en una semana en la que vuelvo a estar sensible con el tema. Sensible porque, pese a que el tiempo no me sobra y últimamente paso por tuiter deprisa y a ratos, he sido testigo de algunas conversaciones allí que me han puesto los pelos de punta. Algo de una huelga de actores de doblaje –confieso que no me he enterado bien del porqué del asunto– y las consecuencias que podría tener han levantado la habitual polvareda tuitera sobre qué es mejor, la versión original o la doblada, los subtítulos en castellano, inglés o swahili o las series españolas o las extranjeras. Yo, desde mi posición de estresada trabajadora del 2014 español, no he podido entrar al trapo como me hubiera gustado pero aquí estoy, aquí he llegado y aquí lo voy a soltar todo sin paliativos.

El doblaje es el culpable de gran parte de nuestros males. Al menos de aquellos relacionados con el aprendizaje de idiomas. Hala, ya lo he dicho.

Por qué el doblaje es culpable de que no sepas idiomas y cómo puedes remediarlo
Entiendo su defensa, conste en acta. Entiendo que hay personas que no pueden ni quieren ni necesitan la versión original. No entiendo, en cambio, que la gente de, pongamos, 50 años hacia abajo se aferre al doblaje. Veo esta práctica, por tanto, como un residuo de la sociedad de antaño que debería desaparecer cuando desaparezca la generación que aún lo necesita. Porque sí, yo entiendo que a los 75 no tengas ganas de aprender inglés y que la voz real de los actores te la traiga al pairo. Claro que lo entiendo. No lo hago, en cambio, con la gente de treinta y tantos que usa esos mismos argumentos.

Ver películas en versión original tendría que ser una parte esencial de la educación de los ciudadanos. Lo dice alguien que se ha criado con el doblaje. Alguien que aún identifica a Constantino Romero con Clint Eastwood. Pero he salido de ahí, con esfuerzo, ganas y dolores de cabeza, sí, pero he salido. Ahora no voy al cine porque no soporto el cine doblado, porque tengo la sensación de que me están estafando. ¿Si el cine fuera en versión original, iría? Indudablemente, sí.

Triste es, lo sé bien, que mi posición con respecto a este tema sea minoritaria. Triste para el país en general, donde sólo hablan bien idiomas los que tienen una capacidad económica suficiente para soportar cursos, intercambios en la adolescencia y estancias en el extranjero. Cierto es que las cosas están cambiando poco a poco, y que las secciones bilingües de la educación pública cumplen su función –tengo compañeros adolescentes en la escuela de idiomas y doy fe de que yo a su edad no alcanzaba ni de lejos su nivel–, pero me sigue faltando algo. Algo que quizás está relacionado con todo aquello que no sólo es el idioma que aprendes cuando aprendes un idioma. Cultura, modo de ver las cosas, apertura de mente. Todo eso que el doblaje cercena, aniquilando como hace sin escrúpulos expresiones, dichos, referencias culturales que aquí no comprendemos, cosa que nunca haremos porque no nos dan la oportunidad. 

A no ser que, claro, tomemos esa oportunidad por nosotros mismos y no esperemos a que instancias superiores nos la otorguen. Que es lo que servidora y mucha otra gente hace.

¿Qué he hecho yo para aprender inglés? Ver series en versión original. Ni más ni menos. He estudiado, sí, durante muchos años, los verbos irregulares, la gramática y la pronunciación vía los raritos signos de la fonética. He cumplido con los mandamientos de toda buena estudiante y seguía sin tener ni idea de inglés. Hasta que el mundo seriéfilo me atrapó y entré, radicalmente, en una nueva dimensión en la que aprendes sin saber que aprendes. Pero aprendes. Porque sólo, disculpadme la repetición, has aprendido inglés (o cualquier otro idioma) cuando no tienes que pensar para hablarlo, cuando tu cerebro responde ante circunstancias cotidianas de la vida con expresiones en inglés o cuando te sientas ante un examen y lo haces sin dificultades, pensando cómo es que, de repente, te parece tan fácil esto de la jerga de Shakespeare.

Todas esas sensaciones vienen de lo mismo. De horas y horas de series. O películas. O documentales. Lo mismo da.

Y al principio cuesta, claro que sí. Por eso es mejor comenzar con series de capítulos cortos y
subtítulos en español. Poco a poco, esto viene solo, aparecerán otras series, otros mundos. Y llegarán los subtítulos en inglés, que a mí me parecen imprescindibles, para no sólo domesticar el oído, sino también para asimilar la gramática, las expresiones y el vocabulario.

Por qué el doblaje es culpable de que no sepas idiomas y cómo puedes remediarlo

Aquí no vale el ‘no tengo tiempo’ o ‘es que no me entero de nada’. Todos tenemos tiempo si sabemos sacarlo, si le echamos interés. O si renunciamos, directamente, a la televisión patria. Yo lo he hecho. No veo, apenas, tele española. Y sigo viva. Y soy más feliz. Con la de series interesantes, buenas, bien hechas, divertidas y/o instructivas que hay por ahí afuera, ¿para qué quiero el pan y circo que me venden los canales de este país? Y si no te enteras de nada, échale más ganas hasta que lo hagas. Verás qué bien te sientes. Perseverancia y esfuerzo, de ahí es de donde se sacan resultados.

Por supuesto, quede claro que mi nivel de inglés está muy lejos aún de ser bueno del todo. Aún me queda que avanzar, sobre todo en el speaking, que no lo domino como debiera. Pero el inglés y su aprendizaje ya forman parte de mi vida y van a seguir haciéndolo. Y me da rabia, confieso, ver que algo que hoy en día está al alcance de todo el mundo no sea (más) mayoritario. Que mucha gente válida aún se niegue a dar el paso, aún tenga reparos de todo tipo y que utilice los mismos argumentos de siempre. ¿De qué me vale estudiar la gramática si en el examen me preguntan otras cosas? ¿Por qué el profesor no me ayuda más? ¿Por qué las clases no son más divertidas?

Aprender inglés de verdad no depende ni de la gramática, ni de los profesores ni del tipo de clases al que asistas. Es evidente que estos tres factores son importantes, pero no determinantes. Es bueno tener una base gramatical, un profesor que te oriente e ir a clase, sí. Pero si tú no trabajas por tu cuenta, en tu casa, si no te tomas en serio el idioma, si no te comprometes con su aprendizaje y lo incluyes en tu vida, si no lo interiorizas y haces de ello algo más de tu día a día, no hay nada que hacer. Al menos para aprobar los niveles más allá del B2.

Estos son mis consejos: hacer del aprendizaje un modo de vida, conseguir que te interese, sentir que te nutre intelectualmente y te divierte. Abrir la mente y despertar la curiosidad. Sólo así se puede avanzar. Let’s go!

Fuente de la primera fotografía: Anatenea

Cómo es estudiar el Grado en Estudios Ingleses en la Universidad Complutense de Madrid

A falta de aprobar una asignatura y de presentar el Trabajo Fin de Grado para terminar la carrera, creo que ya puedo decir que soy casi casi graduada en Estudios Ingleses. Dejo atrás un largo camino en el que he de decir que ha habido tanto momentos buenos como momentos malos, pero afortunadamente los buenos han sido más numerosos. También tengo que reconocer que, cuanto más tiempo pasa, más orgullosa estoy de haber empezado esta carrera tan maravillosa y me considero muy afortunada de haber tenido la oportunidad de hacerlo en la facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid, conocida popularmente como La Complu.

Cómo es estudiar el Grado en Estudios Ingleses en la Universidad Complutense de Madrid

Cuando empecé a interesarme en hacer esta carrera (allá por 2008) solo pude encontrar información de la por aquel entonces licenciatura en Filología Inglesa (ya extinta por la implantación de Bolonia), además de planes de estudios y folletos de distintas universidades. También me dediqué a investigar en foros, pero no pude encontrar nada más allá de una poco concisa descripción de los estudios y comentarios a favor y en contra de ella, cuando lo que más quería eran experiencias personales y, en definitiva, saber la diferencia que había de estudiar en una universidad a estudiar en otra.

Así que aquí tenéis una descripción exhaustiva de la titulación del Grado en Estudios Ingleses y algunos comentarios míos cuando proceda. Aunque ya lo haya mencionado en el título, creo necesario volver a repetir que esta entrada se centra en el grado, y no será una comparación entre la licenciatura y el título adaptado a la nueva reforma universitaria.

¿Cómo acceder a la carrera?

La nota de corte no suele ser muy elevada: se suele situar entre un 6 y un 7 (dependiendo de la demanda de cada año). También aclaro desde aquí que yo no entré en la carrera a través de bachillerato de Humanidades ni de Artes (ni siquiera de Ciencias Sociales), así que no temáis si creéis que vuestra modalidad no se ajusta del todo para entrar en la carrera. Lo que más importa es que tengáis un buen nivel en las asignaturas de lengua española e inglesa.

En fin, nada de agobios: a terminar bachillerato con ganas y centrados en lo que queréis conseguir. Con ilusión y esfuerzo, ¡todo se consigue!

Dos vías de especialización: lingüística y adquisición de lenguas o literatura

(O una mezcla de las dos anteriores) Una de las cosas que me parecen más interesantes de estudiar esta carrera en la Universidad Complutense es la posibilidad de crear tu propia especialización, acorde con tus gustos y necesidades académicas, a partir del segundo curso. Aunque todos los alumnos cursan asignaturas de lingüística y de literatura independientemente de la materia en la que se especialicen, las optativas son ofrecidas como un buen complemento para aquellos que quieran profundizar en dichos temas.

Confieso que, aunque la literatura en lengua anglosajona me pareció bastante interesante, no quise profundizar en ella (además de que yo entré en la carrera con el objetivo de formarme en lingüística sobre todo...), así que cuando tuve la oportunidad dejé esa vía de lado para poder cursar asignaturas como Lingüística Computacional, Variedades del inglés, Discurso y Texto... Pero si lo que a ti te llama es la literatura, puedes escoger optativas como Lectura crítica de Shakespeare, Teatro de Gran Bretaña o de EEUU...

El papel del inglés en el Grado

Que no os engañe el primer curso por estar impartido casi todo en castellano. Yo la verdad es que incluso agradezco haber tenido un año más para mejorar mi nivel de español, ya que creo que antes de dominar otro idioma debemos ser capaces de manejar bien el nuestro. Pese a ello, no penséis que el primer año el inglés (o sucesivos) van a ser de risa...

Cómo es estudiar el Grado en Estudios Ingleses en la Universidad Complutense de Madrid
Futuros filólogos, os presento un texto en inglés antiguo ;)

Sobre el tema de aprender inglés en esta carrera hay diversas opiniones, pero yo sí que doy fe de haber aprendido muchísimo inglés. El primer curso se dan las asignaturas de Inglés B1.3 y B2.1 (que no deberían de resultar muy difíciles si venís con buen nivel de bachillerato), en segundo se termina de profundizar en el B2 (aunque realmente, segundo está más enfocado a ampliar vocabulario y expresión académicos, que necesitaréis más adelante). En tercero se empieza con el temido nivel C1 para en cuarto seguir con una asignatura llamada "El inglés a través de los medios de comunicación" (equivalente al C2), en la que se necesita un nivel muy avanzado de la lengua inglesa para poder desmenuzar frases complejas y comprender pequeños matices en textos publicitarios, prensa, televisión, radio...

Eso sí: si estás pensando en entrar en esta carrera con el único objetivo de aprender inglés, te aconsejo que NO LO HAGAS.  Esta titulación está enfocada al aprendizaje y el estudio de la literatura (incluso comparada), lectura crítica, lingüística general y aplicada. Y claro, para ello se necesita un nivel de inglés bastante alto. Pero insisto: esta carrera no es un sustituto de una academia o de la Escuela Oficial de Idiomas. Así que no malgastes tu tiempo eligiendo una titulación en la que no vas a estudiar lo que te gusta.

Posibilidades de hacer Erasmus

Sobre las oportunidades de hacer un Erasmus: a pesar de que no tuve la oportunidad de hacerlo, sé que la Universidad Complutense tiene convenios con otras universidades de prestigio tanto británicas como europeas en general. Algunas que me parecen muy interesantes son la  Universidad de Cambridge y la London Metropolitan University, pero tenéis muchas más...

Los profesores

En cuanto al profesorado: en general, es muy bueno. He tenido la suerte de conocer a verdaderos apasionados por su asignatura, a los que da gusto oír, y que despiertan el interés sobre el tema aunque no te llame demasiado la atención. Además, casi todos hacen intercambios con otras universidades cada cierto tiempo y/o estudiaron en un país de habla inglesa.

Por otra parte, agradezco muchísimo haber estado tres años enteros escuchando inglés durante las clases. De hecho, algunas veces he hablado inglés con ellos hasta en las tutorías porque me parecía más natural así ;) Inmersión total en ese sentido.

Prácticas

Las prácticas pueden cursarse, pero no son obligatorias. Se matriculan como una optativa más (que puede cursarse a partir del segundo curso) y se pueden gestionar a través del COIE. Al terminar de hacerlas, tengo entendido que ha de hacerse una memoria y comentar cómo fue todo con los coordinadores del grado.

Aunque pueda parecer una desventaja al principio, la verdad es que me parece interesante que cada alumno pueda acceder a ellas de manera personalizada y acorde con sus propios intereses y tiempo disponible. Es él mismo quien puede buscar una empresa que le interese conocer.

Estudiar en el campus de Moncloa (Ciudad Universitaria)


Cómo es estudiar el Grado en Estudios Ingleses en la Universidad Complutense de Madrid

El centro está situado en la Ciudad Universitaria de Madrid: una zona exclusivamente dedicada a facultades y centros de investigación. Vamos, ambientillo universitario en estado puro. Otra de las ventajas es que es la única facultad (pública) situada en la ciudad de Madrid en la que se imparte esta carrera, así que no tendréis que gastaros dinero extra en transporte, sobre todo si vivís fuera y vais a buscar alojamiento en la capital.

Estudiaréis en la Facultad de Filología (que comparte edificio con la Facultad de Filosofía), cuyo Edificio A podéis ver en la foto al inicio del artículo. Aunque va necesitando una reformilla (¡fue creada a principios del siglo pasado!), me parece un edificio muy bonito y que está dotado de la tecnologia necesaria para impartir las clases.

En cuanto a la biblioteca, que sepáis que seréis los alumnos universitarios con acceso a mayor fondos bibliotecarios de España. Esto os será útil para los trabajos que tengáis que hacer, tanto los que tiren por lingüistica como los que prefieran literatura. Hay también muchísimos libros de referencia para mejorar el inglés.

Por cierto, la universidad dispone de un montón de actividades culturales e instalaciones deportivas, que podéis curiosear en esta página. Y si el inglés de la carrera os sabe a poco o queréis estudiar otra lengua, la universidad dispone del CSIM, cuya calidad de la enseñanza es muy buena (he tenido la oportunidad de cursar tres años allí y he quedado encantada) y que, aunque más caro que las EEOOII, es más asequible que una academia.

En definitiva: espero que esta entrada haya aclarado todas vuestras dudas, pero si crees que me he dejado algo importante... ¡deja un comentario e intentaré responderte!

¿Estás pensando en estudiar esta carrera? ¿O ya la terminaste y te pareció increíble (¡o no te gustó nada!)? Si la has estudiado (o estás en ella)... ¿por qué la elegiste?

Por qué he decidido no aprender más idiomas durante los próximos cinco años

Si mi yo de hace unos cuantos años leyese esto, estoy segura de que se llevaría las manos a la cabeza. Soy una gran amante de la lingüística y del aprendizaje de lenguas extranjeras y de hecho, me considero el «bicho raro» que en los típicos cuestionarios que dan cuando empieza un nuevo curso contesta a la pregunta de por qué estás estudiando este idioma con un «porque me gusta estudiar». Pero bueno, ¡yo estoy orgullosa de ello!

Desde que empecé a aprender inglés cuando era muy pequeña, nunca lo he visto como algo que uno está forzado a hacer, sino todo lo contrario: poder entenderse con personas de otros países e incluso ser capaz de escribir o hablar «en clave» y que solo un grupo de personas se enterase me parecía todo un juego. Siempre he pensado que cuantos más idiomas estudie, más feliz y más sabia voy a ser en el sentido de que seré capaz de dialogar con personas con distintos puntos de vista sobre cualquier tipo de tema, hacer nuevos amigos, conocer nuevas culturas... las razones por las que se suele aprender un idioma, vaya.

Por ello, el mismo día en el que mi hermano empezó a estudiar alemán, sentí unas ganas locas de apuntarme yo también. Puede que por envidia lingüística (¿eso existe?), porque es un idioma que se necesita para acceder a un trabajo en esta época en la que encontrarlo parece más que una utopía... El caso es que yo también quería empezar con esta lengua germánica.

Por qué he decidido no aprender más idiomas durante los próximos cinco años

Hace unas semanas estaba hablando con una amiga cuando se nos ocurrió que podríamos dedicarnos a dar nuestros primeros pasos con el alemán a través de un curso intensivo en el Centro Superior de Idiomas Modernos. Emocionadas, empezamos a hablar de cómo podríamos organizarnos para asistir juntas, ya que ambas queríamos y si era con compañía, mejor que mejor.

Sin embargo, tras reflexionar un poco y hablar con otra amiga, decidí que lo mejor era dejar aparcados el alemán, el chino y el noruego (y demás idiomas que se me fuese antojando aprender) por el momento. Era el momento de plantearse una serie de cuestiones antes de seguir estudiando idiomas sin ton ni son.

Así que después de pensarlo un poco, he conseguido crear mi lista de razones por las cuales no voy a aprender idiomas durante los próximos años. En el título he escrito cinco, pero en realidad me refiero a lo que entendemos por futuro a corto plazo:
  • Dinero: Sin caer en tópicos, se necesita dinero para casi todo en la vida... y aprender una lengua no es precisamente barato. Aunque no asista a clases (a pesar de que no soy demasiado partidaria de ello porque el sistema autodidacta no es para mí), siempre me harán falta buenos materiales de estudio que tendré que pagar de mi bolsillo (a no ser que encuentre una manera de que me paguen por aprender).
  • Y finalmente, la razón fundamental, que está en cierto modo relacionada con las dos anteriores: porque quiero tener un nivel más alto de los idiomas que hablo antes de empezar con otro. Soy estudiante de español (una nunca deja de aprenderlo, y más ahora que me estoy formando en ELE), inglés, francés y japonés, y no me gustaría quedarme con un nivel básico o intermedio, sino que quiero tener el nivel más alto posible. Lógicamente, aunque nunca se termina de aprender otro idioma, sí es cierto que cuanto más tiempo (y dinero) le dedique, más cerca estaré de mi meta. Con cinco, seis o siete lenguas, profundizar en todas se convierte en una misión casi imposible.

Por qué he decidido no aprender más idiomas durante los próximos cinco años

Así que, en definitiva: he decidido que por mi más que escaso tiempo libre, mi bolsillo y sobre todo, por las ganas de querer ir hasta el final en las lenguas que ya conozco, no voy a embarcarme en otra aventura de estudio para poder perfeccionar aún más los que estoy haciendo (veremos cuánto tiempo me dura esta decisión). Lo que tengo claro es que no me gustaría dejar ninguna en el «infame» nivel intermedio, sino que me gustaría llegar hasta el final de cada una de ellas. Sé que es un proyecto ambicioso, pero de ilusiones también se vive, ¿no? :D

Y no quería terminar esta entrada sin antes dar gracias a Blanca, por apoyarme y ser mi modelo a la hora de cuestionarme si debía seguir aprendiendo más y más lenguas y a Patricia, por ayudarme a esclarecer mis ideas y frenar mis impulsos de aprendizaje ;)

Me gustaría poder contar también con tu opinión: ¿crees que hago mal tomando la decisión de no aprender idiomas en un futuro próximo (sobre todo dejando a un lado idiomas tan importantes laboralmente hablando como el alemán y el chino)? ¿Alguna vez te has visto en la situación de no seguir estudiando otras lenguas porque creías que ya tenías bastante con las que sabías, o quizá porque no tienes más tiempo?

Fuentes de las fotografías: Jeff Coons y Greatist