5 motivos por los que odias tu acento al hablar otra lengua y cómo superarlo

“Quiero perder el acento al hablar inglés”, "pierde tu acento en 10 días", "aprende tal idioma con acento de no sé dónde” y mil frases más... La verdad es que nunca he entendido por qué todo el mundo quiere hablar otro idioma de manera que nadie sepa que su lengua materna es el español. De hecho, mucha gente está dispuesta a gastarse auténticas millonadas con tal de que el único acento que escuche sea el de una persona que nació en uno de los países en los que se habla dicha lengua de forma oficial. Hay quien incluso ridiculiza o menosprecia a aquellas personas que no tienen el llamado "acento nativo"... ¿Nos hemos vuelto locos?

5 motivos por los que odias tu acento al hablar otra lengua y cómo superarlo

En esta entrada intento recopilar las razones que llevan a alguien a querer deshacerse de esa parte tan característica de una gran mayoría de los aprendices de cualquier lengua extranjera, y a continuación trato de dar una respuesta lógica a todos estos miedos que carecen de sentido:

1.     Porque me da vergüenza que sepan que soy español

Vamos a trasladar esta situación a un caso que nos pueda ser más cercano. En el caso de España (es el ejemplo que conozco, aunque quizá en otros países pase lo mismo), la gente suele estar muy orgullosa de su lugar de procedencia. Y si no, ¿cuántas veces hemos oído hablar de alguien que siempre menta su tierra y está orgulloso del acento de su región? ¿Acaso es motivo de sorna o desprecio que una persona hable castellano con acento catalán o extremeño? ¿Diríamos que es peor hablante un andaluz que uno de Soria, solo porque su acento es distinto?

Es obvio que no. Puede que, cuando escuchásemos su forma de hablar, rápidamente pensásemos "esta persona es de Canarias" o "¡Cómo se le nota el acento gallego!", pero eso es todo. El acento nos da información sobre una persona (en este caso, sobre el lugar donde aprendió su lengua materna): exactamente igual que los caracteres físicos, la forma de vestir o las aficiones.

2.     Porque los extranjeros no me entienden cuando hablo por culpa de mi acento

Esta razón tiene su parte cierta y su parte falsa. Normalmente, las personas que pasan largas temporadas en un país cuya lengua es distinta de la propia suelen suavizar su acento (a veces de forma inconsciente) con el objetivo de que sea más fácil que se les entienda. Aun así, suele quedar algún que otro vestigio de este. Por tanto, el problema es simplemente que se ha de suavizar el acento con objeto de que sea entendible para miembros de la nueva comunidad.

¿Cómo se suaviza (pongo énfasis en ello: suavizar, y no eliminar) un acento? Pues, resumiendo mucho: poniendo atención a cómo los hablantes producen sus palabras y sus frases, e intentando imitarlas. Y practicar de forma continua. De hecho, es lo mismo que hacen los humoristas, ¡y a ellos les sale de forma totalmente natural!

3.     Porque si hablo con acento español, me desprecian

Un motivo triste pero a veces presente, y razón por la cual mucha gente desea deshacerse de esa "carga" que es su acento. Pero, ¿por qué una persona debería despreciar a otra por el mero hecho de no hablar un idioma de la misma forma? ¿Acaso es normal que se discrimine a una persona por hablar con las características de una cierta área geográfica?

Por cierto, el hecho de considerar inferior a una persona por su lugar de procedencia tiene un nombre, así que cada cual que saque sus propias conclusiones.

4.     Porque siento que si hablo otro idioma con acento es que no lo manejo del todo bien

Este pensamiento es completamente erróneo. Se puede tener un excelente nivel de un idioma y que, aun así, tu acento esté presente. Ojo, también ocurre al revés: que una persona tenga un acento perfecto pero que tenga un manejo mediocre de la lengua.

Como dato anecdótico: ciertos colaboradores de Sálvame (no es que tenga algo en contra de este programa, sino que simplemente me parece que es un ejemplo perfecto para lo que voy a decir) tienen un acento español perfecto y su manejo del idioma deja un poco que desear, la verdad... ;).


Lo dicho: nada que ver.

5.   Porque no parezco lo suficientemente profesional en un ámbito determinado si no pronuncio como un nativo

Esta es una de las razones más frecuentes, extendida sobre todo en el área financiera. Como el idioma más utilizado en este campo es el inglés, parece ser que "para que te tomen en serio" es necesario hablar como si hubieses vivido toda la vida en la Gran Manzana. ¿De verdad?

Si fuese cierto, Michael Robinson (podéis escucharle a partir del minuto 0:13) sería un pésimo periodista deportivo, porque su acento inglés es muy pronunciado y claramente reconocible. Tampoco el actor y culturista Martin Mester (podéis escucharle explayarse a partir del minuto 2:05) hubiese podido participar en programas para televisión y películas, porque salta a la vista que es extranjero (concretamente, checo). Y, si tampoco os convence, no tenéis más que pensar en el empresario Richard Vaughan (por cierto, licenciado en lengua y cultura hispánicas), famoso por su empresa dedicada a la enseñanza del inglés pero que no es capaz de ocultar sus raíces estadounidenses a través de su habla.

Con esto no quiero decir ni que hablar con acento sea peor o mejor (porque, aunque no lo creáis, también hay gente incapaz de hablar una lengua extranjera con acento español...). Simplemente me gustaría que se deje de demonizar la presencia de un acento extranjero cuando se habla una segunda lengua y que las personas se dediquen a estudiar y a practicar una lengua, que es lo que realmente importa. Si he cambiado la forma de pensar de al menos una persona, haber escrito esta entrada habrá merecido la pena :D

Así que, ya sabéis...



Certificados oficiales de idiomas: para qué sirven y por qué tenerlos (o no)

La semana pasada me presenté por primera vez al Noken y ayer hice lo mismo con el TOEFL así que ya sabéis por qué no he publicado muchas entradas durante todo este tiempo  y me pareció interesante compartir mis pensamientos con vosotros, así como intentar orientar a la gente en este delicado pero importante tema.

Como habréis podido adivinar, los dos acrónimos anteriores se refieren a dos exámenes oficiales que certifican el nivel de un idioma, pero cada uno de ellos tiene un objetivo diferente debido a sus características:


Por un lado tenemos los exámenes oficiales, que normalmente son requeridos en el mundo laboral. Son, de hecho, los que la mayoría de la gente conoce: los exámenes de Cambridge, los DELF, el mencionado Noken, etcétera). Estas pruebas suelen permitir a un seleccionador saber si un candidato tiene un cierto nivel de idioma para poder desempeñar su trabajo (sin entrar al tema de si se actualmente se piden para cualquier tipo de trabajo aunque no sea necesario...). No tienen fecha de caducidad: si los aprobamos, nos sirven para siempre.

Certificados oficiales de idiomas: para qué sirven y por qué tenerlos (o no)
Por otro, nos encontramos aquellos exámenes que generalmente nos sirven para demostrar que tenemos cierto nivel de una lengua como para poder estudiar en una universidad extranjera. Es el caso del anteriormente mencionado TOEFL o del IELTS (solo conozco estos exámenes... ¡pero la lista se puede ampliar con los que conozcáis vosotros!). Las instituciones que los piden como requisito de admisión no tienen el tiempo (o el personal) para poder evaluar el nivel de idioma de todas aquellas personas que quieren acceder a ellas, así que necesitan una certificación externa que lo acredite. Este tipo de exámenes no se aprueban ni se suspenden: se consigue una puntuación dentro de un rango. Además, tienen fecha de caducidad (suele ser dos años): a partir de ese momento, dejan de tener validez.

Ahora que os he presentado los dos grandes grupos de certificados oficiales, me gustaría poder opinar sobre su utilidad y sobre si merece la pena invertir nuestro tiempo y dinero en preparárnoslos:

No deberías presentarte si...

  • Estudias actualmente un idioma y tienes pensado continuar con él.
  • Tienes ya algún otro certificado de esa lengua, aunque hace mucho tiempo que lo hiciste. Mi consejo es que si hace tiempo que aprobaste un examen y temes poder parecer "oxidado", tienes la posibilidad de hacer algún tipo de curso (una posibilidad es buscarlos en Coursera o Udemy, pero hay muchísimas más). Los hay a muy buen precio o incluso gratuitos, y pueden ayudarte a mejorar el idioma a la vez que aprendes (más) vocabulario especializado de tu sector. 
  • Tienes planeado ir a trabajar al extranjero. Cuando vayas a la entrevista de trabajo, los mismos entrevistadores van a comprobar si eres capaz de desenvolverse en su idioma o no, no hace falta ningún papelito que se lo indique.
  • Vas a manejar dicha lengua día a día. En ese caso, un buen entrevistador se dedicaría a hacerte toda o parte de la entrevista en ese idioma. Y si trabajas por tu cuenta, que cobres o no se va a basar en si eres capaz de comunicarte con tus clientes o en si sabes usar esa lengua para trabajar.
Sí deberías presentarte si...

  • Te lo piden como requisito para acceder a un determinado puesto de trabajo o estudios (como por ejemplo un máster, o para optar a una beca) que realmente te interesan.
  • Has alcanzado el nivel máximo que necesitas o quieres tener de un determinado idioma y no piensas continuar en su estudio, por lo menos, a corto plazo.
  • Y, por supuesto, ¡si quieres lucir de título o de conocimientos! ;)

Y vosotros, ¿habéis hecho alguna vez un examen de certificación oficial de idiomas? ¿Creéis que sirven para algo o solo para que los organizadores se lucren con ellos?