Cómo participar en un corpus lingüístico me ha ayudado a reflexionar sobre la enseñanza de lenguas

El pasado mes de junio tuve la oportunidad de participar en un corpus lingüístico de estudiantes de japonés llevado a cabo por el NINJAL (National Institute for Japanese Language and Linguistics). ¿Qué es eso de corpus? Se trata de una recopilación de muestras de uso del idioma, nada que ver con lo religioso (al menos en este contexto, jeje). Los profesores del mencionado instituto están compilando una serie de muestras producidas por estudiantes de japonés con el objetivo de identificar determinados patrones de fallos o aquellos ámbitos del idioma que se le dan mejor a los hablantes no nativos. Esta recogida de datos es muy útil para el posterior desarrollo de materiales cuyo objetivo sea la enseñanza. De hecho, es el caso del Cambridge Learner Corpus, que tiene muy en cuenta la editorial a la hora de crear muchas de sus publicaciones.

Las dificultades que tienen los hablantes nativos de un idioma no son las mismas que aquellas que tienen los que lo aprenden como segunda lengua. Pero es que incluso en este último grupo, podremos identificar subgrupos con unas determinadas dificultades (o ventajas) a la hora de aprender otro idioma. En el caso del aprendizaje del castellano, la noción y uso de los determinantes les cuesta mucho a los estudiantes asiáticos, pero no entraña ningún problema para los norteamericanos, por ejemplo. Es por ello necesario recurrir a este tipo de investigación con el objetivo de recopilar información auténtica para producir materiales que se ajusten de verdad a las necesidades de los alumnos.

Continúo con el relato de mi experiencia: llegué al lugar en el que iban a hacernos la entrevista oral, que resultó ser de una hora y media, seguida de un test informático para evaluar nuestra gramática (cerca de otra hora). En la entrevista, la profesora me hizo una serie de preguntas personales para ver cómo me desenvolvía con el idioma, seguido de una descripción de varias imágenes y la creación de unas historias a partir de varias viñetas mudas.

Cómo participar en un corpus lingüístico me ha ayudado a reflexionar sobre la enseñanza de lenguas

Esto no sería más que una entrada para describir mi experiencia como participante en un corpus lingüístico si no fuera por lo que sufrí durante el proceso. Actualmente tengo un nivel entre A1 y A2 de japonés según el Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas, pero fue en ese momento cuando me di cuenta de lo mucho que me costaba producir de forma oral algunas tareas tan sencillas como son contar una historia a partir de viñetas o describir una imagen.

Lo que en los otros idiomas que hablo era capaz de producir sin gran dificultad, me costaba enormemente en el idioma nipón. De hecho, llegó un momento en el que no me venía a la cabeza el simple verbo "comer"... ¡y eso que lo había usado innumerables veces en clase! Por primera vez en mucho tiempo sentí que no era capaz de hablar sobre cosas de lo más sencillas, notaba que mi cerebro las producía sin problema en otros idiomas pero no podía usarlos porque, entre otras cosas, mi interlocutora desconocía las otras lenguas a las que podía cambiar para transmitir dicha información. Un sentimiento de rabia y de impotencia, un quiero pero no puedo. Curiosamente, cuando la profesora me pidió que produjese de forma escrita la historia por viñetas, no tuve tanto problema. Fue entonces cuando me vinieron todas las palabras y formas lingüísticas que yo quería recuperar durante la interacción oral.

Cómo participar en un corpus lingüístico me ha ayudado a reflexionar sobre la enseñanza de lenguas

Esta experiencia me ha hecho reflexionar sobre si los profesores de lenguas, sobre todo aquellos que enseñen en los niveles más bajos, deberíamos seguir aprendiendo lenguas durante el tiempo que dure el ejercicio de nuestra profesión. David Burgess afirma en su libro Teach like a pirate que, para crear clases satisfactorias,  los docentes deben experimentar lo mismo que sus alumnos. No podría estar más de acuerdo con él, puesto que en mi opinión solo así podremos empatizar de forma satisfactoria con ellos y responder dándoles las herramientas necesarias para poder hacer frente a momentos como los que he mencionado antes o simplemente, solidarizarnos con ellos y no perder la paciencia a la hora de explicar.

Pero tampoco deberían olvidarse de estas etapas tan básicas los estudiantes de idiomas que ya tengan un nivel avanzado. Muchas veces (y es algo que nos pasa especialmente a los españoles) es motivo de sorna que una persona esté intentando acertar con la pronunciación de una palabra extranjera o imitar el ritmo de la lengua. Se suma a la dificultad que entraña producir una frase el hecho de que el hablante se vaya a sentir ridiculizado y coja miedo a la producción. Además, ¿por qué dar la espalda al proceso de aprendizaje que ha tenido que seguir cualquiera que estudia una lengua? Antes de dominar un idioma se ha de cometer innumerables fallos. Y ser nativo no es ninguna excusa, porque tampoco deberíamos de olvidar que muchas veces hemos metido la pata hasta con nuestra primera lengua ;)

 ¿Recuerdas momentos de pánico en los que no podías producir lo que querías? ¿Te has llegado a ver rechazado por el grupo que sí podía comunicarse?

 Y por último, ¿crees que los profesores de idiomas deberían aprender otras lenguas para poder sentir lo mismo que sus alumnos durante el proceso de aprendizaje y así guiarles mejor?

Fuentes de las fotografías: Jorge in BrazilAli Husain.